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Leasing

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Contrato de arrendamiento financiero con opción de compra final, en el cual, el Banco adquiere un bien (equipos tecnológicos, equipos de transporte, mobiliario, inmuebles y otros activos fijos), siguiendo indicaciones de un cliente o arrendatario, con el objetivo de ceder el uso del mismo a ese tercero, a cambio de una retribución económica periódica (cuotas), en las condiciones pactadas y por el plazo acordado. Los bienes pueden ser de fabricación nacional o extranjera.

Es un servicio dirigido a personas jurídicas cubanas estatales que desarrollen actividades industriales, comerciales, agropecuarias y de servicios en el territorio nacional, y deseen recurrir a esta alternativa como vía de financiamiento para la compra de bienes muebles e inmuebles., siempre que esté autorizada la adquisición del bien por ésta modalidad.

El cliente que se convertirá en arrendatario del bien, designará al banco la marca, modelo y tipo de activo que desea que se financie. El banco lo adquiere según estas indicaciones, para ponerlo a disposición de dicho cliente, salvo con equipos de rápida obsolescencia tecnológica, con los que pudiera darse el caso que el arrendamiento desestime la opción de compra al finalizar el contrato de arrendamiento. De hecho, el banco queda liberado de responsabilidad en cuanto a la idoneidad del bien adquirido en función de su destino productivo o de servicio.

Al término del contrato, el usuario tiene las opciones de:
  • Prolongar el plazo mediante la firma de un nuevo contrato de leasing.
  • Una vez pagado el valor residual previamente pactado el bien pasa a ser propiedad del cliente.
  • Los intereses y comisiones se negocian individualmente con el cliente.
  • El seguro de los bienes financiados corre por cuenta del arrendatario.
  • El cliente interesado debe presentarle al banco una “Solicitud de Leasing”, acompañada de la autorización necesaria del organismo competente para la ejecución de la inversión bajo este régimen además su Estado de Situación (Balance General), así como el Estado de Pérdidas y Ganancias.

Los gastos de reparaciones, mantenimiento, asistencia técnica, etc. del bien financiado, corren por cuenta del cliente. El banco no soporta ningún riesgo técnico y únicamente se compromete a poner a disposición del cliente el bien financiado en perfectas condiciones